
Análisis
El Estado desamparó a los venezolanos
Un mes después del doble terremoto que estremeció a Venezuela, el silencio comienza a ocupar el lugar que antes tuvieron las sirenas, los gritos y la desesperación. El país intenta contar a sus muertos, reconstruir viviendas y recomponer una rutina que nunca volverá a ser la misma para miles de familias. Quedan el duelo, la incertidumbre y las cicatrices de una tragedia que marcó a una generación
